Heidegger y la Pregunta por el ser.

Imprimir
PDF

Universidad de Morón.
Facultad de Filosofía, Cs. De la Educación y Humanidades.


Heidegger y la Pregunta por el ser.



El Dasein : recobrando señales.


Cátedra: Problemas Filosóficos Contemporáneos.
Profesor: Ángel Pardo Fidalgo.
Alumna: Silvana Paola Moreno.
Matrícula: no 38.010790.
Carrera: Licenciatura en Filosofía. (Ciclo R.E.I).
I Cuatrimestre - 2008-.


Índice.


* Introducción.............................................................................................. pág. 1




* Primer escenario: ¿y el ser adónde fue a parar?  ......................   pág.  2




* Segundo escenario: "entre el olvido y la técnica".....................  pág.  7




* Tercer escenario: "el dasein  y el lenguaje"  ..........................   pág. 12





* Conclusión   .....................................................................................     pág. 22







* Bibliografía   .................................................................................      pág. 23







Introducción.

El presente trabajo monográfico tiene por objetivo situarnos desde la arena contemporánea del pensador alemán Martín Heidegger y su pregunta disruptiva que pone las cosas en su sitio: ¿qué es el ser? ¿por qué más bien el ser y no la nada?
Ahondar en las implicancias de esas preguntas - detonadores supone delinear un escenario tridimensional compuesto por:
1.    La pregunta por el ser que desnuda al sujeto en la mera entidad. En la que el sujeto se reduce en su pura y llana cotidianeidad sin el rastreo de los signos que lo llaman al encuentro del ser.
En este escenario se indagará los espacios de suturas que abre la pregunta heideggeriana y sus impactos en la historia de la filosofía.
2.    Se reconoce en el Dasein un estado "patológico existencial" marcado por el olvido pero nada más y nada menos que un acto de olvido en el que solapa al ser. El Dasein se reduce a un mero ente a la mano. En este escenario la subjetividad se redefine: el dasein abre el juego identitario. Es el único ente capaz de habilitar la pregunta que lo define en cuanto ser y permite el rescate del olvido suscitado por el mundo técnico.
3.    La vía de rencuentro del Dasein con su ser se da mediante el pensar, el  camino seguro, el que nos devuelve al ser como patencia: el lenguaje. La metafísica debe procurar el recuerdo y habilitar "señales".
La tensión que forja al dasein está marcada por las maneras de comprenderse ya sea desde la autenticidad como también desde la inautenticidad.  Y en ese interjuego entre la facticidad y la caída gravita el suelo fértil desde donde debe pensarse el dasein ya que como advierte uno de los pensadores de la sospecha: Nietzsche "... el desierto está creciendo..." y el oasis heideggeriano lo constituye la poesía y el acto antropológico por excelencia del poeta que se constituye en el guardián del ser tan solo porque el lenguaje es la casa del ser.
1
Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein: recobrando señales.

Primer escenario: ¿y el ser adónde fue a parar?  


La máxima verdad con la que parte Heidegger su reconstrucción de la metafísica, lo marca el acto interrogativo: ¿qué es el ser? La Gran pregunta, como se diría en la jerga de juegos: la pregunta del millón, constituye una pregunta clave, hasta se diría desconcertante en la historia de la Filosofía, por tal motivo se califica como una pregunta detonante# porque implica poner en suspenso la pregunta inicial formulada y contestada por los presocráticos en su búsqueda del arjé (principio de todas las cosas) y encima retruca doblemente Heidegger sumando a la pregunta por el ser - que a juicio del filósofo constituye un olvido , el gran olvido filosófico -  ya que la pregunta por el ser ha ido a parar al ente.
 Se le ha cortado las alas al ser y se lo ha obligado meramente a un aspecto tangible y encima replica preguntando el filósofo por qué más bien el ser y no la nada.
Heidegger propone poner las cosas en su lugar rehabilitando la pregunta por el ser y reivindicando al ser que no es el ente. La actitud heideggeriana guarda similitud a la de Parménides que planteó y reconoció la necesidad de elegir entre el ser y no ser  entre los presocrácritos. Por supuesto que de las dos sendas que le propuso la diosa de la justicia eligió la del ser. Entonces la pregunta heideggeriana lejos de ser una banalidad convoca a validar la elección que una vez hizo Parménides. Pero atención, que profundiza esa elección Heidegger, porque denuncia que si bien se eligió el ser, toda tematización ha ido a parar al ente.

2
Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein: recobrando señales.

Heidegger elige y valida la elección. Porque el pensar consuma la referencia del ser a la esencia del hombre; en el pensar el ser tiene la palabra. La palabra - el habla - es la casa del ser, en su morada habita el hombre ya que los
pensantes y los poetas son los vigilantes de esa morada. Pues bien pero para que el dasein se comprenda como un hombre -señal capaz de custodiar la morada del ser debe superar la interpretación técnica del pensar. En este punto
el diagnóstico heideggeriano muestra un dasein que se comprende de manera inauténtica y por tanto en el olvido olvida una compresión auténtica, la de ser dasein -señal o sea interpretarse como un guardián del ser.
La interpretación técnica del pensar implica que el ser como elemento del pensar ha sido abandonado en la interpretación técnica del pensar y dice Heidegger que la lógica es la sanción de esa interpretación que comienza desde los sofistas y Platón o sea se juzga al pensar según una medida que le es inadecuada y por tal razón hace tiempo que "el pensar está en seco", en donde ya no se piensa, por ejemplo, el hombre solo se ocupa en filosofía.
El empobrecimiento del habla ante un pensar en seco viene de un peligrar grave que se cierne sobre la esencia del hombre, en donde el habla se entrega a un mero negociar como instrumento de dominio sobre el ente. Pero si el hombre debe encontrar el nuevo camino hacia la proximidad del ser entonces tiene primero que aprender a existir en lo innominado.
Antes de hablar el hombre tiene que dejar que el ser nuevamente le dirija la palabra, corriendo el "riesgo" de que embargado en esa tarea (sorge) no tenga nada que decir. En esta tarea, en este preo -cuparse el hombre -señal devuelve a la palabra la preciosidad de su esencia y al hombre la morada para que habite en la verdad del ser. El dasein recobra una gran señal: el lenguaje.
Pero ¿qué es el ser? Es más lejano y amplio que todo ente y sin embargo, más cercano al hombre que cualquier ente. Si el ser bordea la cercanía pero esa
cercanía le queda al hombre holgada  por demás alejada, por tal razón el
3
Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein: recobrando señales.

hombre se atiene siempre al ente y lamentablemente al ente. Pero cuando el
pensarse representa al ente como ente, se refiere no obstante al ser pero piensa siempre, en verdad, el ente como tal y jamás el ser como tal y retruca Heidegger
"la pregunta por el ser queda siempre siendo la pregunta por el ente"#. Y este es el tumor oculto que halla el alemán en la metafísica.
El tumor oculto que diagnostica Heidegger y se propone extirpar porque su nocividad es el olvido de la verdad del ser en beneficio del apremiante ente.
Pero como el pensar debe primeramente llegar a decir el ser en su verdad en vez de explicarlo como un ente, esta es la lectura que hace Heidegger del "tumor que extirpa" de la metafísica. Esta extirpación es necesaria ya que a partir de la verdad del ser se puede entender como es el ser porque el ser se despeja para el hombre, dice Heidegger en Carta sobre el Humanismo, en un trazo pero un trazo que no crea el ser. El trazo es lanzado y lo lanzante en el trazo no es el hombre sino el ser que destina al hombre a la existencia del existir que es su esencia. El dato heideggeriano es que la cercanía del ser está en el existir del dasein; ya que como referencia el poeta Holderlin que la patria de ese habitar histórico, de ese trazo del dasein, es la cercanía del ser.
Lo que se propone Heidegger con el dato que ofrece es que si la técnica y el olvido del ser configuraron la apatricidad o sea el abandono del ser en que se halla el ente y esa es la señal del olvido del ser y por lo tanto queda la verdad del ser sin pensarse. Por tanto, el dasein debe recobrarse como tal percibiendo señales.
El olvido del ser que detecta el filósofo atestigua el hecho de que el hombre sólo repara en el ente y únicamente trabaja con él y entonces el ser como destino - que destina verdad - queda oculto. Pero la cura heideggeriana está en la poesía contra la técnica que es en su esencia - en la historia del ser -
4
Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein: recobrando señales.

un destino de la olvidada verdad del ser. En dasein que vea y si es necesario construya señales.
La cura se comprende porque el hombre no es un mero animal racional, no es el déspota del ente contrariamente, el hombre es el dasein -señal porque es el guardián del ser ya que gana la pobreza del pastor cuya dignidad estriba en ser llamado por el ser mismo a la custodia de su verdad.
La pregunta heideggeriana tiene sentido porque el hombre es en su esencia aquel ente cuyo ser, en cuanto existencia consiste en habitar en la proximidad del ser tan solo y nada más ni nada menos porque es hombre, el dasein - señal, es el vecino del ser.
El hombre de la técnica entregado al modo de ser de las masas, solo puede ser conducido a una estabilidad digna de confianza por un recogimiento y ordenación de su planear y obrar que corresponda a la técnica.
En la pregunta por el ser le va a Heidegger ya cierta idea del ser del hombre que se halla frente a un complejo de posibilidades que no todas necesariamente se realizan por eso la cuestión que propone Heidegger es "resolver" con el concepto de término medio" que implica no aislar una de esas posibilidades que tiene el dasein en desmedro de otras ya que el hombre está referido a su ser como a su posibilidad más propia.
Esa idea de hombre como poder ser es el hilo que recorre la obra Ser y Tiempo del filósofo ya que el poder ser refiere a la existencia del dasein y descubrir que el hombre es ese ente en cuanto a que está referido a su propio ser como a su posibilidad propia en cuanto que puede ser que implica descubrir y reconocer que lo propio del dasein es el existir. La esencia del hombre es la existencia y el ser del hombre consiste en estar referido a sus posibilidades. Posibilidades que se situacionalizan en un aquí y ahora porque el dasein siempre refiere a un mundo, es un ser en el mundo. En este estar situado configura su proyecto ya que proyecta sus posibilidades ya yectas que se
5
Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein: recobrando señales.

tensionan entre la facticidad y la caída.
El hombre está en el mundo siempre como ente referido a sus posibilidades, o sea como alguien que proyecta y encuentra las cosas, incluyéndolas en un proyecto, asumiéndolas como instrumentos.
La totalidad de los instrumentos se da solo cuando hay alguien que los emplea como tales, en cuanto esté el dasein para el cual los instrumentos tienen sentido ya que no hay mundo si no hay dasein y esto porque el mundo es un carácter del dasein mismo.
Respecto de los entes intramundanos el hombre habita como un ser en el mundo pero no como un mero estar en medio de una totalidad de instrumentos sino que es un estar familiarizado con una totalidad de significados.




6
Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein: recobrando señales.

·    Segundo escenario: "entre el olvido y la técnica".

En este escenario conviene hacer visible la lectura que Heidegger hace de El Trabajador obra de Ernest Jünger. Esta obra ubicó al filósofo sobre la pista de la cuestión de la técnica. El trabajador no solamente define el sentido del "trabajo", describe un conjunto más amplio, una "nueva realidad" gobernada sustancialmente por el trabajo, por la Figura del trabajador: la técnica;  no comprende a la técnica de manera instrumental. Como algo neutro. Excediendo el análisis marxista, es decir económico del trabajo, ve a la técnica como una potencia superior que moviliza racionalmente y planetariamente al hombre trabajador en donde todo lo que aparece sin excepción, lo hace bajo la luz exclusiva del trabajo. En la "contienda de interpretaciones" entre Jünger y Heidegger, el primero considera que el hombre "es" en tanto Trabajador, para el segundo, el hombre "es" en tanto Dasein. Heidegger lee la obra el Trabajador desde su analítica del Dasein pero colocando un resguardo a esa noción de trabajo que según el alemán se inscribe en un proyecto, responde a una urgencia: cómo salvaguardar al ser del hombre a la hora de la planetarización del "nihilismo activo" determinado por Nietzsche y constatado por Jünger. Lo que une a los contrincantes es que tratan de salirse finalmente del siglo XIX para afrontar de manera apropiada lo que se presenta. Ser por fin contemporáneos de lo real pero de manera totalmente distinta en uno y en otro. Para Heidegger El Trabajador representa siempre la figura más negativa del nihilismo aquella en la que el hombre ya no se ocupa de nada (es decir del ser), más que del ente y es en esta denuncia del filósofo bajo la cual percibe desde 1927 que asume un rol: que está dispuesto para llevar a cabo esta meditación en la que Descubre a la historia como destino, envío del ser, el occidente

 7
Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein, un signo ¿una figura sin definir?.

como el lugar donde se declina el ser, la metafísica, desde Platón a Nietzsche.
Por tal razón es la filosofía la que debe despertar del letargo y habilitar la pregunta disruptiva ¿qué es el ser? Pero para la envergadura de tal empresa conviene replantear el valor de la filosofía, si puede asumir esa misión. Si se hace filosofía -remedio de todos los males -ese hacer filosófico el modo en que todavía se pregunta, es una pregunta griega. No sin razón la filosofía debe asumir esa pregunta disruptiva.
La pregunta es una pregunta histórica, en términos heideggeriano es destinal pero no es una pregunta más sino que es la pregunta histórica del dasein europeo - occidental. Entonces el alemán ha encontrado un camino superador  a las emboscadas contra el ser y ese camino es la pregunta misma que conduce al dasein en un pasaje desde la helenidad hasta su actual realidad pero que a su vez esa pregunta lo trasciende.
La pregunta por el ser guarda ese carácter trascendente porque es un preguntar por la esencia que se despierta cada vez que se ha oscurecido, cada vez que el dasein se ha extraviado, se ha olvidado y aunque esa esencia se halla vuelto vacilante e inclusive se ha llegado a quebrantar la relación del hombre con lo preguntado, existe la posibilidad de habilitar la pregunta. Se contrapone como remedio al olvido, el recuerdo. Pero para que ésto sea posible el hombre -técnico debe conducirse en el pensar y cuestionarse qué es eso de filosofía ya que "... aún los griegos debieron salvar y proteger la asombrosidad de lo que es más asombroso: el  ente en el ser , del ataque sofístico"#. Tarea que debe emprender y comprender el hombre - técnico contemporáneo.

8


Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein: recobrando señales.

La filosofía es un  modo de competencia, que es capaz de buscar algo con la mirada y poner a la vista y mantener en vista eso que aquella busca con la mirada y lo que justamente pone a la vista es en palabras de Aristóteles: los primeros fundamentos y causas del ente o sea el ser.
De este modo, el filósofo interpela al hombre a salir al encuentro de aquello hacia lo cual está en camino la filosofía. Y se dirige a la destrucción que lejos de implicar destrucción supone desmontar y poner-a-un-lado o sea abrir el oído, liberarlo para el encuentro con el ser del ente. Porque la filosofía se acuerda de la voz del ser del ente, se corresponde, porque es un hablar, un estar al servicio del lenguaje.
Conviene plantearse la siguiente pregunta: ¿podrá el hombre- técnico asumir semejante tarea? ¿Podrá superar ese olvido existencial que ya le resulta su única realidad? ¿Cual será la espina en el talón del sujeto, que lo despierte? Asegura Heidegger que es el pensar.
El pensar consuma la referencia del ser a la esencia del hombre ya que en el pensar el ser tiene la palabra y esta es la casa del ser. En su morada habita el hombre y son los poetas los custodios de esa morada. Pero para que podamos aprender a percibir la esencia del pensar, tenemos que liberarnos de la interpretación técnica del pensar en la que el ser ha sido abandonado en esa interpretación técnica y es la lógica la expresión de esa manera reticular de pensar que tiene sus epicentros en Platón y los sofistas. De este modo, la denuncia heideggeriana es que se juzga el pensar según una medida que les es inadecuada dice Heidegger "... hace tiempo que el pensar está en seco..." ya que el hombre deja de donarse la esencia porque el dasein es un ser capaz de hacerse su esencia y hacerse significa quererla y si lo quiere es capaz de hacerlo o sea de conservar en su esencia. Pero cuando ya no se quiere ser capaz ya no se
9

Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein: recobrando señales.

piensa sino que se ocupa y la vida del dasein se constituye en una vida privada  y por lo tanto ya no es el libre ser hombre porque niega, oculta lo público.
Y en una subjetividad encerrada el empobrecimiento del habla viene de un peligro, un peligro que acecha la esencia del hombre, LA GRAN EMBOSCADA. Y empobrecer el habla significa negar  el peso ontológico que el lenguaje tiene como casa del ser. Significa borrar una señal importante.
Si el hombre debe de nuevo encontrase para ser y ser encontrándose entonces tiene primero que  aprender a existir en lo innominado o sea tiene que sentir la impotencia de su ser desde lo privado y tender a lo público. Antes de
hablar el hombre tiene que dejar que el ser nuevamente le dirija la palabra, corriendo el riesgo de que no tenga nada que decir o solo muy rara vez.
 Esa actitud de espera se devuelve a la palabra la preciosidad de su esencia y al hombre la morada para que habite en la verdad del ser. El habla es  despejante -ocultante llegada del ser mismo ya que el ser embarga al hombre lo interpela.
El lenguaje es lo que permite despertar al hombre -técnico del olvido del ser y el recuerdo lo constituye patentizar la conexión esencial entre el ser como tal y la finitud en el hombre. Atención al papel que juega la finitud.
El recuerdo de la condición esencial del dasein: la finitud arroja al hombre a cuestionarse si es posible permanecer por más tiempo en la indeterminación de la pregunta por el ser o ha de arriesgarse un paso aún más originario hacia la elaboración de esa pregunta. Lo que está en juego es la existencia de ese hombre -técnico en donde su existencia parece estar suspendida  ya que la autentica comprensión de la existencia del dasein supone una irrupción en la totalidad del ente pero no es un ente mas sino un ente muy especial que debe ser responsable de sí mismo como ente, ese privilegio de existir implica en sí mismo, la necesidad de comprender el ser.
10
Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein, un signo ¿una figura sin definir?.

El hombre - técnico vive su existencia suspendida o sea yace en el olvido - ese es el tumor de la metafísica que diagnostica el filósofo - ya que olvida la finitud del ser -ahí o sea la comprensión del ser.
La cura propuesta por Heidegger consiste en despertar al hombre -técnico del olvido, el Gran olvido mediante el recuerdo. El electroshock lo constituye la angustia.  El hombre -técnico sentirá angustia. Segunda señal.
Heidegger entiende que  la angustia "es el encontrarse fundamental que coloca al hombre frente a la nada"# . Solo el hombre se recobra como dasein si "toca fondo" o sea si en el fondo de su esencia se asoma a la nada. El asomarse a la nada es saberse en medio de los entes pero que él se comprende como un ser -ahí, un ente privilegiado pero que bordea la nada para ser  y este estado lo provoca la angustia ya según el filósofo la angustia determina la finitud del ser -ahí como "aquel continuo temblor, si bien generalmente secreto, que es común a todo lo existente"#. Entonces el ser -ahí se confirma en una existencia auténtica en la medida que espera el temblor, condición validante de su existencia#. Quien ya no aguarda el temblor es porque yace en el olvido como un mero ente más.








11
Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein: recobrando señales.

·    Tercer escenario: "el dasein y el lenguaje"


¿Qué es el ser que bajo tan condiciones singulares, casi de excepcionalidad, se le presenta al hombre? Dice Heidegger el ser no es Dios ni es un fundamento del hombre. Es ser es más amplio y lejano que todo ente pero a la vez más cercano pero la cercanía le queda al hombre holgada, por demás alejada. Porque el hombre siempre se atiene al ente y solamente a él pero vaya paradoja ya que cuando el pensar se representa al ente como ente, se refiere no obstante al ser pero piensa al ente como tal y nunca al ser como tal y la pregunta del ser queda siempre siendo la pregunta por el ente. Por tales razones denuncia Heidegger que lo gravísimo de nuestra época es que todavía el hombre no se piensa. Lo grave es lo que da que pensar y  el hombre no es capaz de pensar mientras siga sustrayéndose a lo que ha de ser pensado. Con urgencia se impone el "salto hacia el pensar" sortear la gran emboscada que oculta al dasein. Dice el alemán que no hay puente sino salto, un salto de aprendizaje ya que interpela a todos los hombres a pensar. Aprender significa ajustar el obrar y el no obrar a lo que se atribuye en cada caso como esencial y es indispensable un ponerse en camino. En este ponerse en camino como metáfora escogida por el autor para el acto de pensar, los hombres aprenden, si al mismo tiempo olvida entonces el hombre aprende a pensar si olvida a fondo lo que hasta ahora conocía por esencia del pensar. Se rescata un carácter regenerativo del olvido tematizado en el escenario dos. Tercera señal.
Lo que ha de pensarse le vuelve las espaldas al hombre, se le sustrae, Heidegger abre juego preguntando cómo puede el hombre "saber" de aquello que se le sustrae. Pero el sustraerse no es una nada sino un acontecimiento que envuelve al dasein ya que puede tocar al hombre más esencialmente que todo lo presente que lo toca y se refiere a él.

12
Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein: recobrando señales.

Si el dasein debe aprender a pensar y este aprender es un ir de camino o en camino ésto implica que el sujeto señala en su calidad de caminante lo que se sustrae, como el que señala en esta dirección el hombre es el que señala.
El hombre es signo y señal del ser ya que su esencia consiste en ser uno que señala y lo que es de por sí su esencia, se llama signo. El hombre no señala lo que allí se sustrae sino que señala hacia lo que se sustrae, afirma Holderlin " un signo somos, indescifrado " y luego remata la expresión de sentido diciendo que el hombre es dolor y en tierra extraña casi pierde el hombre el habla, como acota en Carta sobre el humanismo, que el habla es despejante -ocultante llegada del ser mismo ( pág 79) o sea desde la llanura de Heidegger se interpreta que el hombre vive constantemente acechado de sentido por el ser pero suele desde su facticidad caer de modo remanente en la "caída" y esto constituye el olvido que denuncia el alemán en una sociedad técnica donde el hombre se hunde en la inautenticidad y lo peor cree que desde ella y como mero ente vive una vida de dasein, vive una vida de ser o mas agravante aún esa cuestión no le resta importancia.
La impronta que marca el filósofo en el pedido urgente para pensar sobre lo gravísimo, devela como objetivo, el intento que debe encarar todo hombre: aprender a pensar para luego poder y saber dar "el salto", salto que restituirá al hombre como un ente que se pregunta por el ser. Cuarta señal.
El aprendizaje del pensar tiene la cualidad de ser desconcertante y cuanto mas desconcertante mas libre de prejuicios se halla el hombre para salir al encuentro del camino del aprendizaje donde gravita aquello de lo cual hay que pensar y su olvido constituye lo gravísimo del sujeto moderno.
El hombre que elige transitar ese camino de encuentro requiere la predisposición de escuchar sorteando las opiniones habituales, de un opinar unilateral dice el filósofo, que no atiende la esencia de las cosas, inauténticas para llegar al campo libre. Recalca el alemán la importancia vital del escuchar
13
Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein: recobrando señales.

ya que supone la vigilia, la espera de algo que circunvala al dasein. Debe encontrase para luego perderse en lo indefinido del ser. La escucha: la quinta señal.
Dable también es el papel de la enseñanza en este camino del aprendizaje. Enseñar es aún mas difícil que aprender ya que enseñar significa dejar aprender y mas aún el verdadero maestro no deja aprender nada más que el aprender. Importante es un silencio en el acto de aprendizaje ya que "el hombre es signo y justo allí donde el hombre habla callando". Porque el hombre se halla en el reflujo hacia lo que se sustrae, está señalando hacia lo que se sustrae y en cuanto el hombre está, se encamina en el reflujo hacia allí entonces se afirma que el hombre es un signo. Por ser el dasein un hombre - signo señala algo que todavía no ha sido traducido al idioma del habla cotidiano de cada hombre. Entonces resuenan las palabras - sentencias del poeta "somos un signo indescifrado" que como afirma Heidegger, el poeta refresca y adorna con su poesía la árida marcha del pensar.#
La árida marcha del pensar se referencia en expresiones como "el ocaso de occidente", el hombre y la "pérdida del centro"; éstas frases denuncian la decadencia, la destrucción, la amenaza del aniquilamiento del mundo e inclusive se sostiene que el mundo está rodando hacia la nada de lo que carece de sentido, no sin razón Nietzsche pronunciaba que "el desierto está creciendo" o sea que la devastación se va extendiendo. Se habla de devastación y no de destrucción. La destrucción elimina solamente lo crecido y construido en cambio la devastación es mas inquietante porque anula el posible crecimiento porque impide toda construcción. La devastación cultiva y propaga lo que impide, abniega y coarta. Y Nietzsche remata aún mas la situación profetizando "desventurado de aquel que alberga desiertos". Retruca el alemán que éstas

14
Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein: recobrando señales.


palabras -sentencias del profeta son palabras verdaderas y por tal pensadas.
La figura de Nietzsche, figura para Heidegger como aquel enseñante que hasta tiene que gritar y gritar aún donde se trata de hacer aprender un asunto tan silencioso como es el pensar. El grito nietzscheano de que el desierto está creciendo lo  referencia en Así habló Zaratustra cuando manifiesta peguntando si es necesario deshacer a golpes los oídos a los hombres para que aprendan a escuchar con los ojos. Un enseñante que percibe la necesidad de llevar lo inconcluso hasta su acabamiento. Conviene destacar como el filósofo del martillo concibe al hombre como el animal aún no definido en palabras que rozan con el poeta Hölderlin, el hombre es un signo  indescifrado.
La propuesta nietzscheana consiste en buscar para el hombre la transición hacia el mas allá de sí mismo, por esto hay que encontrar el puente que conduce  a la esencia para que el hombre pueda ser el vencedor de la esencia que ha sido hasta el presente. Esencia que lleva al hombre más allá de sí mismo para ser el mismo. Este hombre es el súper - hombre.
Si el desierto está creciendo y desventurado de aquél que alberga desiertos, sentencia el profeta, ese grito está dirigido al súper -hombre ya que su camino se inicia con su ocaso (recordar que el hombre es una cuerda tendida entre el animal y el súper -hombre).
Ahora, ¿cómo se inicia el camino al pensar en el hombre técnico que denuncia heidegger? Reconociéndose el hombre como persona, es decir como máscara del ser. Horizonte de pre -comprensión de toda señal.
El desierto nietzscheano se emparienta con el no -pensar todavía o sea con el reinado del representar. Y los últimos hombres se detienen en una manera de representar: parpadear. Y dice Heidegger los últimos hombres parpadean y parpadear significa algo que centella, brilla. O sea es el trato superficial con que los hombres tratan las cosas. Por lo tanto dice Heidegger
15
Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein, un signo ¿una figura sin definir?

que todo desgarramiento mantiene abierto el camino hacia lo metafísico, o sea
tanto el grito nietzscheano como la pregunta heideggeriana  constituyen un desgarramiento en el hombre y lo despiertan del olvido en el que se hallan.
En Nietzsche el puente que lleva al súper hombre a pensar está constituido por la venganza. Es el rasgo fundamental que de todo el pensar hasta el presente. O se la venganza imprime su sello a la manera cómo el hombre se conduce en general frente al ente. Entiende por voluntad la repugnancia de la voluntad contra el tiempo. El tiempo es el pasar de lo pasajero, es el transcurrir de lo sucesivo, de un constante no -ser y este es el tiempo que enmarca al occidente. Por eso se dice que ha llegado el tiempo de reflexionar.
La redención de la venganza es el puente a través del cual pasa el transeúnte, su voluntad quiere el eterno retorno de lo mismo y que como voluntad es el ser originario de todo ente. Y el que todo retorna es la extrema aproximación de un mundo del devenir al mundo del ser: cumbre de la meditación, expresa Nietzsche en La voluntad de poder.
El pensar como la poesía - cruce que hace Heidegger- hacen uso de palabras y al internarse en un camino del pensar es necesario atender al decir de las palabras porque como asiente el alemán "las palabras son como baldes o barriles de los que se puede extraer el sentido".
Las palabras se tornan las protagonista en el hombre - señal ya que lo que al hombre le sale al encuentro en primer término nunca es lo cercano sino siempre solamente lo ordinario, en lo que se rescata el deshabituarse del habitar en lo esencial. En Heidegger "las palabras son pozos de agua en cuya búsqueda el decir perfora la tierra; pozos que cada vez hay que hallar y perforar de nuevo (...) que en ocasiones va brotando donde también menos se espera. Sin el retorno siempre renovado

16

Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein: recobrando señales.


a los pozos permanecen vacíos los baldes y barriles, al menos su contenido se vuelve agua estancada"#. Justamente la  atención que el alemán pone sobre las palabras ha de ser el paso que sirve de orientación  en el camino del pensar que se conoce bajo el nombre de filosofía.
El pensar no hace poesía, siendo empero un decir y hablar originario del lenguaje, ha de permanecer en la proximidad de la poesía. Esta es el suelo fértil de todas las señales que debe volver a conquistar el dasein.
El recogimiento del pensar en lo que ha de ser pensado, se llama recuerdo que gravita en el fondo del corazón  ya que el recogimiento de todo aquello que implica, que atañe a todo hombre. Lo que "atañe a cada hombre" es lo que Heidegger vislumbra en el Dasein -señal como una presencia colindante. Pensar a esa presencia colindante supone concebir al hombre como aquel ente que señala hacia lo que es y en ese acto de señalar se manifiesta el ente y como patentiza Heidegger "el hombre es aquel ente que es en cuanto señala hacia el ser, pudiendo, por lo tanto, ser solamente en la medida que se relaciona en todos los aspectos con el ente"#. Fundamento de acto rehabilitante - existencial de las señales.
La pegunta es, ¿cuál es el designio que nos dirige hacia el pensar en cuanto logos enunciante? El alemán marca la necesidad de que cada hombre debe salir al encuentro, debe abrirle las puertas al designio para emprender, preguntando de esa manera el camino hacia él, de lo contrario el hombre permanecerá ciego frente al destino de su esencia.
La peor ceguera es obcecación, de quién cree ver y a su vez afirma que su visión es la visión correcta. En última instancia es esa visión la obstaculizadora, su propia emboscada que le imposibilita toda verdadera visión: la del ser. De

17

Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein: recobrando señales.

este modo la emboscada es un hecho, el ser se oculta y el olvido se apodera de
un dasein a medias, de un hombre no signo, no señal, solo un mero ente.

Una vez más el designio  establece esa suerte de desgarro que permite hacer entrar luz o sea la respuesta a la pregunta ¿Qué significa pensar? Refiere a
un con-decir, implica un corresponder, obediente al designio y su gran valor es mantener lo que se pregunta en toda su cuestionabilidad y es justamente que interpretando los signos del ser o sea ver los designios implica que el dasein no se libra de la pregunta detonante ya que el hecho de habilitar la pregunta, hecho fundante, implica pensar y de esa manera aleja al olvido, la gran niebla que oculta al ser en el dasein. La pregunta se constituye en la fuente de toda señal.
El pensar en sí mismo es un camino. La única manera de corresponder a este camino es la de seguir estando en camino, el dasein nunca debe alejarse del ser, debe siempre estar en esa constante  captación simultánea de los signos del ser. De este modo se rescata el carácter dinámico del pensamiento que es movimiento y esto permite que el camino vaya emergiendo. O sea, que hallar signos e interpretarlos supone para cada hombre que se le vayan abriendo campos de accesibilidad, remotas, al ser pero apertura al fin. Esta actitud refleja en cada dasein un ponerse - en guardia que es una especie de salva -guardar la esencia del dasein: el ser. Esencia que es barrunta. El barruntar es la manera en que algo esencial se le viene al hombre encima para que la mantenga en consideración para que no caiga en el vacío del olvido.
Heidegger pone en foco la cuestión de si no es acaso el lenguaje lo constitutivo en el dasein para que el ser se manifieste. En este aspecto el filósofo descarta para un fin de gran envergadura una concepción del lenguaje como instrumento y un concepto oficial del lenguaje como ente intramundano, posición que él defendía en Ser y Tiempo con el objetivo de poder dar cuenta del carácter constitutivo del lenguaje como "apertura del mundo". En este paso de
18

Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein: recobrando señales.

concepción que se percibe en el pensamiento del alemán, éste deja de ver al lenguaje como algo meramente "constituido" y rescata su carácter constitutivo
que implica no concebirlo como un instrumento del que cada dasein dispone.
Si no verlo como aquel advenimiento que el dasein dispone como la más
alta  posibilidad del ser humano. Se perfila el lenguaje como lo que previamente
posibilita estar en medio de la apertura del ente ya que solo donde hay lenguaje hay mundo, sentencia el filósofo.
El modo de ser del lenguaje acontece propiamente en el diálogo. Pues bien, el diálogo consiste en develar en la palabra esencial lo uno y lo mismo en lo que los hombre se ponen de acuerdo. El diálogo sustenta la existencia del dasein.
Porque el lenguaje acontece como diálogo, aparece un mundo, lo que el filósofo afirmará que  el aparecer de un mundo está íntimamente ligado con el término poesía. Entonces el lenguaje es poesía. Las señales se vinculan.
Contrariamente a lo que se entiende habitualmente por lenguaje, a saber, un conjunto de palabras y reglas gramaticales, según Heidegger, esto solo es el preámbulo del lenguaje.
Considerar el lenguaje desde la instancia constitutiva que nos ofrece Heidegger, implica reconocer que el ser humano tiene la morada propia de su dasein en el lenguaje ya que el lenguaje mismo nunca toma la palabra (crítica a la visión instrumentalista del lenguaje).
Por lo tanto se clarifica que algo puede resultarle al hombre accesible como algo, o sea como signo, solo porque el lenguaje es la casa del ser : cuando se ha encontrado la palabra para la cosa, solo así. Es ésta una cosa porque es la palabra la que proporciona el ser a la cosa porque nombra algo como siendo y de este modo, crea el ente correspondiente en cuanto tal. El ser de todo aquello que es habita en la palabra por lo tanto se reafirma el hecho de que el lenguaje
19

Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein: recobrando señales.

es la casa del ser.
Rescatable es el lugar que el filósofo del ser le asigna a la figura del  
poeta, ese poeta que guarda similitudes extraordinarias con el poeta perfilado en Teogonía por Hesíodo, aquel capaz de captar los signos de la divinidad y devolver la decodificación de los signos en la palabra devenida diálogo, devenida poesía ya que según Heidegger la palabra se concede al poeta como
aquello que sostiene y mantiene una cosa en su ser. Conviene explicitar la siguiente pregunta: ¿qué muestra la experiencia poética con la palabra, cuando reflexiona sobre el pensar? Y justamente muestra aquello que hay pero que, al mismo tiempo, no "es"; porque la palabra forma parte también de lo que hay ya que entonces pensando "lo que hay" o sea lo que da, se tendría que buscar la palabra como "lo que da" pero nunca es "lo dado". Pero qué es lenguaje que guarda tanto decoro que es capaz de albergar una manifestación del ser y responde el alemán que es lenguaje no es ni una actividad de los seres humanos ni una expresión.
El lenguaje habla. El hablar es en sí un escuchar. Es escuchar al lenguaje que el mismo dasein habla, por tal razón hablar no es simultáneamente sino previamente un escuchar.
Profundizar la expresión heideggeriana de que el lenguaje habla implica buscar ahora el hablar del lenguaje en el poema ya que lo buscado se encuentra en lo poético de lo hablado o sea que el poeta poetizando, preforma lo posiblemente presente en su presencia. Los enunciados crean "posible realidad" en tanto que hacen a las cosas venir al mundo y el mundo de las cosas.
El lenguaje hace al ser "venir al mundo" no en cuanto a posibilidad de existencia sino en manifestación. El lenguaje no habla cuando el habla cotidiana es un poema olvidado y desgastado del que apenas resuena eco alguno, solo unas voces vacías.
20

Heidegger y la pregunta por el ser.
El Dasein: recobrando señales.

El dasein - señal no habla solo el lenguaje sino que habla desde el lenguaje y esto es solo posible porque siempre el dasein -señal ha escuchado el
lenguaje , lo que escucha es el hablar del lenguaje y éste habla al "decir", esto es,
al mostrar y como manifiesta Heidegger que el mostrar del lenguaje no descansa en signos de ningún tipo, sino que todos los signos proceden de un "mostrar" en cuyo ámbito pueden ser signos;  y porque el dasein está inmerso en la esencia del lenguaje es que no puede saber la esencia del mismo solo la puede señalar o sea pone en claros aunque aclara el alemán que quizá hay un pensar más allá de la distinción racional e irracional. Cuestión a indagar por el hombre -señal.



21



Conclusión.

El filósofo alemán impacta fuertemente con su pregunta detonante de qué es el ser.  Su denuncia frente a la historia de la filosofía obliga a replantear y redimensionar el espesor de sentido y significado del gran protagonista que es el ser.
Diagnostica cómo el hombre se interpreta en un mundo marcado por la técnica que lo obscurece  y lo petrifica en una no - búsqueda, el hombre se pierde en el olvido de sí, se entrega al afuera y se reduce a ser un mero ente y entonces les corta las alas al ser. En fin el hombre se interpreta de modo inauténtico como un mero ente, se reduce a un hombre -técnico y de este modo   corta su posibilidad más propia de ser.
Heidegger procura un despertar del hombre -técnico del olvido cuyo gran rol juega la filosofía, capaz de habilitar la pregunta con sentido. De este modo la filosofía procura el asombro que hace caer la existencia suspendida del hombre -técnico mediante la angustia. Capital papel juega este estado ya que recobra al dasein, patentizando su finitud. La angustia tiene el carácter de temblor y sucesivos temblores configuran una subjetividad heideggeriana que se recobra del olvido mediante el recuerdo de un ente en disposición al ser.
El dasein se dispone al ser mediante el lenguaje ya que mantener auténtica el habla, las palabras evitan el olvido. Heidegger también brinda el "antídoto" frente a todo "tumor metafísico". El poeta se convierte en guardián del ser.
En fin el dasein debe procurar ser un hombre - señal, debe rehabilitarse y comprenderse desde las señales, a mi juicio, la subjetividad heideggeriana se estructura en función a las señales, ya que como explicita el filósofo alemán en su obra Ser y Tiempo, la invención como el reconocimiento de señales puede llegar a descubrir por primera vez, además de  que siempre señalan aquello para lo que se vive. El dasein se resguarda del olvido siempre y cuando no pierda de vista las señales ni deje de captar las mismas, cuando ya no lo haga es porque ha caído en  el olvido del ser.                                                                                        22
Bibliografía.

_ Carpio, Adolfo. Principios de Filosofía. Una introducción a su proble-
   mática. Ed. Glauco. Bs. As. 1988.

_ Heidegger, Martín. ¿Qué significa pensar?. Ed Terramar. La Plata. 2005.

_  __________________.  Ser y Tiempo. Ed. Fondo de Cultura Económica.
    Bs. As.  1980. Traducción de: José Gaos.

_ __________________. ¿Qué es eso de filosofía?. Ed. Sur. Bs. As. 1960.

          _ __________________. ¿ Qué es metafísica?. Ed. Renacimiento. Sevilla. 2003.

          _ __________________. Carta sobre el humanismo. Ed. Universitaria.   Santiago de  Chile .1958.

_ __________________. Kant y el problema de la metafísica. Ed. Fondo de
   Cultura Económica. México. 1973.
          _ _________________. Sendas Perdidas. Ed. Losada . Bs. As. 1960.

         _ _________________. Caminos de Bosque.  Ed. Alianza. Madrid. 1984.

_ Revista Imago Agenda. Periódico mensual de psicoanálisis. Bs. As.
   2007. Sección: textos filosóficos. Dossier sobre Martín Heidegger:
*  Una lectura de El Trabajador. Por Dominique  Saatdjian. Págs 51 -52.
*  El escándalo Heidegger. Por Francois Fédier. Págs. 49- 52.
*  Buscar y encontrar. Alocución en el sepelio de Heidegger. Por
    Bernhard Welte. Págs. 51 -52.

       _ Váttimo, Gianni. Introducción a Heidegger. Ed. Gedisa. México. 1990.
23

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

ISCM TWEET